Entendemos la terapia Gestalt individual como un encuentro entre dos personas, en el que el terapeuta acompaña al paciente a acercarse a sí mismo, a escucharse, a notarse emocional y corporalmente y a ir responsabilizándose de aquello que siente, hace y piensa.

No nos enfocamos en que la persona cambie y deje de ser como es, sino que la acompañamos en el viaje de descubrirse, y a través de ello pueda ir comprendiendo y poco a poco aceptando lo que antes pretendía dejar de ser o de sentir. Ahí es donde se da el verdadero cambio.

Pero sin duda, lo más importante es aprender a reconocerse en lo “bueno” y en lo “no tan bueno” en lo que me gusta de mí y en lo que no. Y en la medida que puedo mirarme más amorosamente, lo voy a poder hacer con los demás.

El acompañamiento Gestáltico pasa por dejarse ver por otro, en este caso por el terapeuta, que lo hace con una mirada limpia y sin juicio. Y «solo» eso, por sí mismo, ya es sanador y transformador.