La Gestalt infantil se diferencia de la terapia con adultos en la técnica y el abordaje. La infancia es la etapa más vulnerable, por lo que la terapia no ha de ser una fuente más de sufrimiento, si no todo lo contrario, un espacio que acoja y alivie.

En un principio no confronto directamente sobre hechos dolorosos. Así es como trabajo: poniendo orden y límites de manera consistente y amorosa, para dar contención y seguridad.

Es importante tener en cuenta que en ésta etapa se está construyendo su estructura interna, por lo que adapto la terapia a su lenguaje y a su mundo.

L@s niñ@s necesitan jugar, es un mecanismo natural y universal, para aprender, para expresar y para resolver sus conflictos.

Como terapeutas buscamos la manera para entrar, de forma respetuosa, en su mundo y conectar con lo que necesita. A veces mediante el juego, otras con cuentos, metáforas, expresión plástica, dibujos, barro, música, etc. El juego en terapia sirve como herramienta diagnóstica y a la vez terapéutica.

Tenemos una mirada sistémica, es decir, sabemos que el problema puede haberse convertido en un síntoma de algo que no está funcionando en su entorno, así que nuestro trabajo implicamos al resto de la familia, siempre.