Revisarnos como terapeutas, más allá del tiempo que llevemos ejerciendo, nos mantiene alerta ante posibles automatismos y certezas que pueden “enquistarse” en nuestra manera de acompañar. La supervisión nos ayuda a engrasar de algún modo el mejor instrumento de nuestro oficio, que, en definitiva, somos nosotros mismos y nos ayuda a tomar distancia de aquellas situaciones en las que podamos “engancharnos”.

Precio por sesión 70€/hora

Supervisora, Alba Yagüe

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